#eneltren
Vi que tecleaba sin parar en ese aparato, a caballo entre un celular grande y un ordenador pequeño. No hubiera mandado mis ojos de paseo, pero esa pantalla, más propia de un autocine que de cualquier trasto de esas dimensiones, dejaba ver toda esa tipografía de palo seco.
Miró al frente y respiró, como si hubiera operado a corazón abierto y fuera a dar la buena nueva a los familiares.
-Tweet.
-¿Cómo dice?
-Tweet. Que pulse Tweet. Todavía no lo ha tuiteado.
-Gracias, es usted muy amable- y volvió a encerrarse en ese marco tecnológico auspiciado por su atenta mirada.
Cualquiera que lo viera diría que escribía sin ningún tipo de sentido, como si mandara de viaje a las yemas de sus dedos. A ninguna parte y sin tiempo para probar el plato típico de destino. Amsterdam y Portland, a un dedazo de distancia. Tomaba al fin sentido el dedal como souvenir turístico.
Publicó el tuit y volvió a mirar al frente, dejando su perfil social al amparo de cualquier curioso que se sentara por allí. 'Voyeur debería de ser un verbo', rezaba su descripción.
Asintió con la cabeza, asegurándose que le había visto y el tren prosiguió su marcha hacia la siguiente parada indiscreta en un viaje sobre la más acolchada de las almohadillas.